"Despierta Andalucía"
"Despierta Andalucía"

Luciano Alonso, Fundación Autismo Sur: "Sin apoyos reales no hay inclusión"

Las familias con hijos con autismo afrontan hasta 1.000 euros mensuales en terapias no cubiertas, lo que genera una clara desigualdad entre familias en función de sus recursos económicos.

De ello hablamos en "Despierta Andalucía".

CANAL SUR MEDIA 6 abril 2026

Tener un hijo con trastorno del espectro autista (TEA) supone en España un importante esfuerzo económico para miles de familias, que pueden llegar a gastar hasta 1.000 euros al mes en terapias esenciales que, en muchos casos, no cubre el sistema público.

Según los expertos, el TEA afecta ya a una de cada cien personas en el país, y en numerosos casos lleva asociada discapacidad intelectual. A esta realidad se suma el impacto de la inflación, que ha agravado las dificultades económicas de los hogares que conviven con esta condición.

Luciano Alonso, presidente de la Fundación Autismo Sur de Málaga, advierte en "Despierta Andalucía" de que el coste no se limita a las terapias. “No es un lujo tener un hijo con autismo, lo costoso es poder ofrecerle todos los apoyos necesarios”, explica. A los tratamientos se añaden gastos cotidianos como el ocio o el encarecimiento general de la vida, lo que multiplica la carga económica familiar.

Entre las terapias imprescindibles se encuentran la logopedia, la psicología y la terapia ocupacional. Sin embargo, la cobertura pública es limitada: actualmente, la atención temprana incluye únicamente dos sesiones semanales —una de logopedia y otra de psicología— y solo hasta los seis años.

A partir de esa edad, las familias deben asumir el coste completo de los tratamientos, precisamente en una etapa en la que, según los especialistas, se vuelven aún más necesarios tras el diagnóstico oficial. “Es cuando más se necesitan esas terapias y se las tienen que costear al cien por cien”, subraya Alonso.

Esta situación genera una clara desigualdad entre familias en función de sus recursos económicos. Muchas recurren a asociaciones o centros privados para garantizar la continuidad de la atención.

Los expertos alertan además de que la falta de inversión en las primeras etapas puede derivar en un mayor gasto público a largo plazo. Según Alonso, reforzar la atención temprana reduciría la dependencia en la edad adulta, cuyos recursos pueden alcanzar los 1.000 euros mensuales en centros de día y hasta 4.000 euros en atención residencial especializada.

Más allá del ámbito sanitario, las carencias también se extienden a la educación y a la atención hospitalaria. La falta de profesionales especializados, ratios adecuados y formación específica dificulta la integración y el acceso a servicios adaptados.

En este contexto, las asociaciones reclaman más recursos, formación y apoyo institucional. “Se habla mucho de inclusión, pero sin apoyos reales no hay inclusión”, concluyen, insistiendo en la necesidad de actuar desde la infancia para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA y sus familias.