Las muertes de los dos agentes en las costas de Huelva en la lucha contra las redes de tráfico de droga se unen a la lista de otros casos también de trágicas consecuencias.
Las muertes de los dos agentes en las costas de Huelva en la lucha contra el narcotráfico se unen a la lista de otros casos también de trágicas consecuencias en la última década. En total, seis agentes de la Guardia Civil han fallecido en una década.
Barbate (Cádiz), 9 de febrero de 2024. Ha anochecido y los agentes tratan de ahuyentar a las narcolanchas que se refugian del temporal en el puerto. Una de ellas les embiste hasta seis veces y los arrolla ante la mirada de testigos en tierra. Fallecieron David Pérez y Miguel Ángel González, que tenían 43 y 39 años. No era el único caso.
En mayo de 2019, a la altura de Los Barrios, también en Cádiz, el guardia de Tráfico de 45 años Fermín Cabezas, de la comandancia de Algeciras, perdió la vida cuando trataba de dar alcance a un vehículo cargado con droga que se salta un control.
También en mayo, pero de 2021, Agustín Cárdenas, de 52 años, es el agente de la Guardia Civil de tráfico que es arrollado mortalmente de madrugada a la entrada de Jerez de la Frontera por un coche lanzadera de droga que circulaba a 180 kilómetros por hora.
Pero la mayor tragedia en carretera estaba por venir. En marzo de 2024 se establece un control antidroga de 17 agentes de la Guardia civil en la autovía AP-4 a la altura de Los Palacios y Villafranca (Sevilla). Un camión articulado se saltó el control y acabó con la vida de seis personas, dos de ellas los guardias civiles Eneko y Juan Jesús, de 36 y 34 años.
También hay agentes de otros cuerpos fallecidos en su trabajo contra el narcotráfico. Víctor, policía local de La Línea (Cádiz), durante la persecución en 2017 de una moto cargada de tabaco de contrabando. En 2021, a la altura de San Roque cae al mar un helicóptero de Vigilancia Aduanera cuando perseguía una lancha sospechosa. Fallece un observador.
Y finalmente, hace siete meses un militar portugués es embestido mortalmente por una narcolancha en el río Guadiana, una de las zonas a las que se ha trasladado en narcotráfico que operaba en Cádiz buscando nuevas rutas de actuación.